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Conversar alrededor de una taza

Muchas conversaciones empiezan antes de la primera palabra.
Empiezan cuando nos sentamos, cuando compartimos una bebida, cuando bajamos un poco el ritmo.

Cuando conversamos alrededor de una taza de té o de una infusión cambia algo importante: el tiempo. La conversación deja de ser un intercambio rápido y se convierte en encuentro. Y eso cambia la manera en que escuchamos y respondemos.

Esto es muy valioso, porque hay una gran diferencia entre responder y reaccionar.
Reaccionar suele ser automático. Responder es una elección.

Para poder responder necesitamos algo muy concreto: un pequeño espacio entre lo que escuchamos y lo que decimos. El té, de una manera simple y casi silenciosa, ayuda a crear ese espacio.

El ritual del té crea un marco sencillo. Mientras lo preparamos y lo tomamos las manos se ocupan, el cuerpo se relaja y la atención se enfoca. Es un acto simple que nos ayuda a estar presentes en lo que estamos haciendo.

Cuando compartimos ese momento con alguien, la conversación suele ir hacia lo cotidiano: lo que pasó en el día, una idea, algo que preocupa o entusiasma. Y el solo hecho de estar ahí —sin interrupciones constantes— abre un espacio distinto, más disponible y amable.

La escucha, en ese contexto, también cambia. No se trata de responder rápido ni de tener algo “importante” para decir. Se trata de estar. De permitir que el otro termine su frase y de reconocer que los silencios, los gestos y las pausas también comunican.

En mis años de trabajo en comunicación organizacional he evidenciado que muchas veces pensamos que mejorar la comunicación implica aprender grandes técnicas y , sin embargo, algo tan simple como compartir una taza de té puede ser un primer entrenamiento: bajar el ritmo acelerado y escuchar con más atención.

No todas las conversaciones tienen que ser profundas.
Pero cuando el entorno o el contexto acompañan, incluso las más simples pueden convertirse en acuerdos, entendimientos e decisiones importantes.

Tal vez no se trata de hablar mejor, sino de crear las condiciones para conversar distinto.

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